domingo, 24 de noviembre de 2019

Desayuno a la hora pico

Que notorio signo de nuestro tiempo la gente que va desayunando en el transporte público. Al principio temí que se tratara de una invasión de turistas uruguayos, con sus termos y su mate que los acompañan hasta el baño, pero no. Tiempo después noté que no sólo era mate lo que se desayunaba. Apareció el café con leche, licuados, té verde, té negro, te de rúcula, tostados, medialunas y chipás.

¿que está sucediendo? ¿serán los millenials? No. Ese es un viejo choto como yo. En todo caso puede tener mil años, pero de millenials, nada. ¿Tanta gente habrá hecho el curso de administración del tiempo? Yo hice ese curso y me lei los Siete Hábitos de la gente altamente efectiva, y no recuerdo que dijera nada de tomar el desayuno mientras uno viaja apretujado en un bondi o en el subte. Por eso sigo desayunando en casa como cuando era niño.

Todavía dormido o casi, cuando te asalta una alucinación hipnagógica, que no es una alucinación inducida por estar embartulado, ya que sos un niño y estas durmiendo, sino son esos sueños que te invaden estando entre el sueño y la vigilia alimentado por algún factor externo. En este caso el sueño era que estaba en boca de una caverna y se escuchaba un rugido de algún ser del averno. En realidad se trataba de tu papá que se había levantado para ir a laburar y en el baño se había mandado un eructo que rajaba los azulejos y a vos te hacía abrir los ojos.

En seguida venía tu mama, que dulcemente te decía levantate que se enfría el desayuno. Pero vos medio aturdido por el sueño y el eructo de tu papá no reaccionabas. ¡Rápido! te gritaba tu mamá que ya había dejado la dulzura en la bolsa de los ruleros y vos saltabas de la cama rapidísimo, mientras Hector Larrea, Rina Morán y Beba Vigñola se reían a carcajadas en su programa de radio homónimo. Y guay (que palabreja que desde que la dijo Evita, todas las madres la usaban con los mismos fines que la abanderada de los humildes) y guay que no te levantaras rapidísimo porque volvía tu vieja y te levantaba tirandote de las patillas y vos ibas a los saltitos hasta el baño tratando de minimizar el dolor.

Ya levantado, con la camisa mal abotonada, el corbatín con elástico medio ladeao, te sentabas a desayunar. Ilusionado encendías la tele, blanco y negro, y tras esperar que calentaran las válvulas, porque las teles de antes, como los coches, tenías que esperar que calentaran, no como ahora que todo es instantáneo. Tras esperar, desilusionado volvías a apagarla. En esa época de cuatro canales ninguno transmitía antes del mediodía. No como ahora que los pibes desayunan con Peppa Pig o Dora la Exploradora.

Tampoco los pibes de ahora desayunan como nosotros, en otros aspectos. Hoy los pibes eligen. Uno quiere te negro del Tibet, el otro cereales sin retenciones ni gluten, la leche tiene mas vitaminas que letras tiene el alfabeto, pero menos sabor que el agua. Eligen... en mi época minga! ibas a elegir. Lo único que podías elegir era no hacer ruido a la hora de la siesta un domingo, porque guay que despertaras a tu viejo de la siesta. Era como abrir las puertas del infierno que desataba una lluvia de ojotazos. Porque a finales de la década del 60 los padres no leían a Freud, ni cosas de psicoanálisis a menos que fueran hippies o de la Tendencia. No señor. Lo único que leían era tu boletín de notas que traía las mismas consecuencias que despertar a tu viejo de la siesta del Domingo.

Terminado el desayuno salías para el colegio. Dos calamidades te esperaban en la puerta del edificio donde vivías. El frío del invierno y el pelotudo del portero. El frío de antes de hacía doler las orejas y el portero te hacía doler los huevos. Todas las mañanas de lunes a viernes de Marzo a Diciembre durante siete años, el portero te hacía un chiste para reirse de vos que tenías que ir al colegio. Contra el invierno la única defensa era envolverse en la bufanda que te había tejido tu abuela, con esa lana que pica. Contra el portero nada. Masticar la bronca y quedarte con las ganas de decirle, voy al colegio para hacer algo, no como vos que no haces un carajo en todo el día. Pero era mentira. Vos querías ser como el. Es mentira que de chico uno quiere ser policía o bombero. Querés ser portero para no hacer una mierda durante todo el día y que te paguen. Para peor, los porteros como las calamidades vienen de a dos. En la puerta del colegio te esperaba el otro portero.

Te paraban en el patio, formado cual falange del Duce. Cantabas Alta en el Cielo, rezabas un Padre Nuestro y a desayunar, pero esta vez mate cocido con unas Manón, que siempre se hacían picadillo en los bolsillos. Tras este segundo desayuno al aula, donde el bullying no existía. No porque fueran los chicos mas buenos antes que ahora. Lo que no existía era la palabra bullying. Agradecele a Dios que la turba estudiantil no te creyera medio marmota. Creo que ahí radica todo el problema de la humanidad en las victimas del bullying. Porque esa gente mañana crece, accede al poder y sonamos.

Que tiempos aquellos. Suspiro al decirlo. Pero con Onganía no estabamos mejor. Seguro que a ese señor y otros compañeros de él que vinieron después, fueron todos victimas del bullying. 



martes, 19 de noviembre de 2019

Descartado por la Droga

Martes. Madrugada (11 horas)
Me desayuné tres pepas (de Lysergsäure-Diethylamid) que submarinié en un té de peyote. Rápido me puse mi piyama rosa y salí corriendo, desnudo, por Cabildo hacia el Sur.

Combiné de la A a la Z y me bajé en el sótano del Viejo París. Crucé el puente de Avignon donde todos cantan y todos bailan aserrín aserrán de la boca no se ván.

Compre un número atrasado de La Maga y salté los escalones de la entrada de Filo. Firmé un petitorio a favor del aborto, otro de la separación de Estado-Iglesia porque lo que unió el hombre puede separarlo el hombre. Me descolgue por la ventana del patio hasta el bufete. Me senté.

Llegué a tiempo y ahí los vi.
Juntos
Imposible
Pero ahí estaban, Locke y Descartes. Que irracional, todo. ¿será el peyote?

- Mozo! Un cafe con dos de naftalina

Rapido me cambie de mesa para confundir al mozo y para escuchar que hablaban los racionales.
Hablaban en latín, hablaban de Merlí, que filosofa en catalán. Rápido saque mi libro de notas y quise conectarme al Guay-5. 
Mierda! otra vez cambiaron la contraseña.

- Mozo! una Cindor y la contraseña

Descartes me miró, mientras Locke encendía un porro. El mozo vino con la Cindor y un sobre lacrado

- ¿y el muchacho de rosa de la otra mesa? - preguntó

Un sudor frío me corrió por la espalda. Un retorcijón en la panza. Sudor frío y retorcijones, me cayo mal la rucula de anoche. El mozo se fue. En secreto rompí el lacre. Ahí estaba la contraseña... Admin1234

Me clave otra pepa y afiné el oido en La.

Locke le espetó a Descartes "Renati Descartes Epistolae Omnes, vestri 'a wimp"

- Descartes, sos un cagón! ¿Como no vás a publicar tu libro?
- No pienso ir preso, como el boludo de Galileo -replicó René
- ¿cayó Galileo? -asombrado preguntó Locke- ¿porque cayo?¿Drogas?
- No, qué drogas! Peor! Dijo que la Tierra gira alrededor del Sol
- Ya veo -dijo Locke
- ¿Que ves? -pregunto Descartes
- Una cosa -agrego Locke haciendose el misterioso
- ¿que cosa? -inquirió impaciente René
- Maravillosa -sentenció Locke

Y ahi nomás apareció la morocha de la fotocopiadora, desparramando caderas a diestra y siniestra.

Así que las drogas se las tomaba Galileo -retomó Locke- pero eso no te excusa a vos de ser un cagón René
- No pienso terminar mis días recitando el Martín Fierro en una gayola en Roma, Locke.
- Está bien, pero de ahí a cambiar el final del libro y agregar un capítulo demostrando la existencia de Dios, es demasiado, René
- No descarto publicarlo en un futuro
- Descartes no descarta, que oportuno -rió Locke

Que primicia había conseguido. Descartes probó la existencia de Dios. Tengo que hablar con Magalí
Deje dos Australes y salí corriendo hacia el teléfono mas cercano. Mierda! no tengo cospeles. Corrí hasta el kiosco de diarios. Cargué la Sube y me metí en el Locutorio El Ring. Saludé a Don Oscar Natalio y agarré el único teléfono libre y llamé.

Hola con La Maga por favor. Necesito publicar un artículo en el próximo numero.
Si anote: 
"Martes. Madrugada (11 horas)..."



Tiempo Al Tiempo

He vivido algún tiempo y he aprendido unas pocas cosas.
Si te encierras con el león en su jaula
en algún momento te zarpará y comerá.
El león no es malo. Así es su naturaleza
Tu haz sido el estúpido. Así es tu naturaleza

No pretendo dar una lección a nadie.
Que puede enseñar, este viejo pibe de barrio
con un códice escrito en amarillentos papiros
viejos papeles, viejas leyes, sin respeto

He aprendido a perdonar algunas cosas
y también que otras no se perdonan
que se lo pidan a Dios, que su amor es infinito
e infinito, dicen, su perdón

En todo este tiempo no aprendí
a distinguir la víbora, venenosa y tramposa
camuflada en la rama
a la espera del incauto que acepte su manzana

Y el incauto muerde, mas temprano que tarde
esa manzana, sin saber de su veneno
si saber de su trampa
que lo corroe, con el tiempo

El tiempo, ese mismo tiempo
que te enseña y te quita
El mismo tiempo del Amor
El mismo tiempo del Dolor

Lento transcurre para quien espera
Rápido se escapa como arena
fina y dorada entre dedos
Dedos de barro
Tiempo de arena
Tiempo de barro

En todo este tiempo
No distinguí al buitre carroñero
en su disfraz de cisne bueno
En este tiempo he sido ciego

Veo una luz brillando, lejos
Imagino tu sonrisa
Imagino tu mirada
Te espero...
en este tiempo.