A veces las circunstancias en que conocemos a una persona marcan o condicionan la relación que tejemos con ella.
"Con ella" ademas de referirse y reemplazar a la palabra "persona", alude a ELLA.
Ella mujer, madre, esposa (en ese momento), novia (un momento después) amante, sueño y esa loca ilusión de algún día...
Esa circunstancia, esa coyuntura, siempre pasajera y sin embargo eterna. Eterna como la esperanza, tal vez, el peor sentimiento que uno puede abrigar, porque no hay peor nostalgia que añorar lo que jamás sucedió o lo que jamás sucederá.
Pese a todo, cosas pasan. Pensamientos que se cruzan al caer la noche, cuando ella baila sola. Deseos que se ahogan en alcohol. Sueños que cabalgan a lomo de una canción. Visiones fugaces en una esquina color mandarina.
Cosas pasan porque cosas pasaron. Porque solo existe el aquí y ahora. No hay mañana y sin embargo construimos lazos con cuerdas de guitarra. Tocamos, nos tocamos, vibramos, nos electrocutamos pero volvemos a tocar una melodía eterna e inacabada contorneandote como la Magdalena mientras recorro tu caderas de leche y miel como un torero en los callejones del juego y el vino
Deseando una borrachera mas
Deseando armar un full
Y jugarlo en este paño... Dios.
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