Como ya saben, y sino se los digo ahora, me llamo Claudio. Sin embargo cuando alguien confunde mi nombre, invariablemente, me llaman Pablo. No Juan, no Rodrigo. Pablo, siempre Pablo.
Hay confusiones o equívocos que son atendibles. Por ejemplo yerros derivados de una fonética similar (o sordera incipiente) tal el caso de que te llames Roberto y, el sordo, te dice Alberto, Norberto o Gilberto.
Otros errores, hay quien dirá, que no son tales sino simple preferencia. Me refiero a nombres compuestos o que por su uso y costumbre van de la mano. Pongamos por caso Juan José donde algunos, para nombrarte, usarán la fórmula completa, otros sólo José y otros solamente Juan. También viene a mi memoria otro caso que van de la mano, una pareja de amigos gay. Uno de ellos se llama Juan Julian la mayoría lo llamamos Juan pero su amor remoto lo llama Juli... ellos van de la mano por la vida, no solo por uso y costumbre sino también por amor.
Como ven no es mi caso. Claudio y Pablo no suenan parecido, ni mi nombre es compuesto. Hasta hace algunos años me causaba gracia dado que de chico no me gustaba mi nombre y hubiera preferido que mis padres hubieran elegido bautizarme Pablo. Esta coincidencia entre mi deseo infantil y el caprichoso yerro que cometen algunos al llamarme Pablo, desplegaba toda una neblina de misterio acerca de que fuerzas ocultas y poderosas operaban para esta comunión secreta entre mi deseo infantil y la pifia del presente.
Hoy ya no sonrío.
Ella no se equivocó entre los dos nombres.
Ella no se equivocó entre los dos hombres.
Pablo, es el padres de sus hijos.
Esta misteriosa confusión semantica se dara en sentido inverso? Ella lo llamara Claudio..?
ResponderBorrarinteresante disquisicion, lástima la referencia con tonos homofobicos, eres homofobico Pablo?
Ante todo, gracias por leer y comentar. A la pregunta de si dará a la inversa espero no.
BorrarCon respecto a la referencia homofobica no la encuentro. Y no soy homofobico.
Me gusta..
ResponderBorrarSiento que hay algo personal...el final me encantaría otro..